viernes, 3 de agosto de 2012

¡Qué entre la niebla!



¡Que entre la niebla! Ya la luz me ha cegado, el camino se ha perdido. Solo los recuerdos me guían, solo mis pasos me dirigen, si caigo es tan solo otro error ¡Que entre la niebla! Su frío me abraza, mi corazón se va helando poco a poco, y con el pasar del tiempo cada sentimiento que albergué se va esfumando.

¡Que entre la niebla! Aquel veneno cargado de rencor me rodea, en algún momento me resistí a él, pero… me di cuenta de que luchar es inútil y que resistir solo aumenta el martirio de la autocompasión perpetua. ¡Que entre la niebla! Tan solo la oscuridad es mi testigo, solo yo existo, al igual que siempre. Al final los demás solo han sido sombras buscando ser iluminados… al parecer yo fui uno de ellos.

¡Que entre la niebla! En mis pensamientos, en mi corazón, en mi cuerpo… ya todo está perdido, la luz que irradié se ha extinto. El calor eterno de una vida mortal ha desaparecido, dando paso a ráfagas de frialdad y desdén, cargadas de inseguridad y tristeza. ¡Que entre la niebla! Ya es hora de borrar todo aquello que decoró con colores la morada de mi espíritu.

¡Que entre la niebla! Aquí sentado espero, escucho el silencio y me pregunto si en realidad hubo algún ruido, algún sonido. Fuera de esta caja hubo una sinfonía, dentro de ella solo ecos, verdaderos o falsos, nunca lo supe ¡Que entre la niebla! Ciego y sordo ¿Mudo? Tal vez… pues ya solo consigo oír mis pensamientos, y nada más. Ya olvidé mi voz, solo mi conciencia me recita, y despotrica en avances de locura, solo en mis sueños me concibo hablando.

¡Que entre la niebla! Mi tacto dormido no encuentra que tocar, que sentir, que palpar… solo sé que mis pies flaquean de tanto esperar a que llegue, lo último que quiero es caer de rodillas… ya fue suficiente de estar arrodillado, por lo menos, quiero por una vez estar de pie y recibirla.

¡Que entre de una vez! ¡Que entre ya! Abrumado por tanta intriga estoy, espero con ansias que por fin llegue la hora del fin… antes de que… antes de que… la siento, comienza a invadirme una sensación de calma. ¿Será que…? ¿Será esa la salida de este laberinto de oscuridad? ¿Es acaso la niebla? ¿O es eso luz? ¿Es que la nada al final es tan oscura, como la luz es tan clara, que en ninguna de las dos puedes ver? Es el mismo dilema… lucidez y locura… bien y mal… en cierta forma son lo mismo, ahora lo entiendo, sin embargo queda de cada quién elegir… y yo he decidido elegir… 

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