miércoles, 21 de abril de 2010

Ni en sueños…



Desde tiempos remotos la humanidad le ha dado suma importancia a los sueños. Estas visiones misteriosas que aparecen en nuestros momentos más vulnerables han sido la causa de muchas creencias y supersticiones, representadas en pesadillas o ideales que son recreadas por nuestros deseos y temores más íntimos albergados en la profundidad de nuestra mente.

Se dice que todo mamífero tiene la capacidad de soñar. En los comienzos del hombre pensante los sueños eran considerados como una parte más de la realidad. El hombre primitivo no podía diferenciar entre el mundo de los sueños y el mundo real, este pensamiento dio comienzo a mitos creados por una de las atribuciones más poderosas de la mente humana, la imaginación.

Con el pasar de los siglos y la formación de poblaciones, civilizaciones e imperios, los sueños no dejaron de tener importancia. Si bien no eran vistos de la misma forma, los sueños ofrecían respuestas a las necesidades tanto espirituales como terrenales de la población e igualmente eran de gran importancia para reyes y demás regentes que al interpretarlos se sentían con mayor control a la hora de tomar decisiones sobre el rumbo que su Estado debía llevar.

Los sueños eran de suma importancia en el antiguo Egipto, esta civilización le dio una connotación mística a estas visiones. Ellos creían que cada elemento que se apreciara en el sueño era un símbolo que debía ser interpretado. La lectura de los sueños llegó a ser una carrera profesional lucrativa, aquel que pudiera realizar esta tarea se codearía con personajes de la realeza y viviría de forma muy acomodada. Uno de los personajes bíblicos que se destacó por la lectura de sueños fue José, quien se ganó un puesto al lado del Faraón por su tan codiciado talento.

Al igual que en Egipto, otras civilizaciones como Roma, Grecia y China se encontraban altamente influenciadas por el misticismo englobado de la realidad de los sueños. En Grecia, Aristóteles propuso que los sueños no eran de origen divino como se pensaba en aquella época, puesto que los animales también eran capaces de soñar y según su percepción no era posible que los dioses le dieran estos privilegios a criaturas inferiores. Además de esto Aristóteles fue el primero en advertir que los sueños son reacciones de nuestro ser interior que necesitan ser expresadas de una u otra forma.

Con el pasar de los siglos el poder de los sueños comenzó a disminuir, la religión y las costumbres habían cambiado. Por su parte al terminar el obscurantismo, la ciencia comenzó a avanzar y a tomar en cuenta solo lo palpable y comprobable, sepultando aún más la valides de los sueños. No fue sino hasta el siglo XX con la aparición de un famoso pensador llamado Sigmund Freud, que los sueños retomarían su poder.

Freud comprobó que los sueños no son más que la representación de emociones reprimidas que son distorsionadas por la mente humana. Estas emociones están codificadas y pueden ser descifradas mediante el psicoanálisis. Esta técnica de investigación psicológica se utilizaba para derribar aquellas barreras que no dejaban esclarecer el motivo de los distintos trastornos o emociones expresadas en los sueños.

Con esta información ustedes se preguntarán ¿y a mi que me importa?, bueno supongo que era algo interesante que podría relacionarnos pues al final todos soñamos. El motivo de este artículo fue el de intentar comprender aquellos deseos o fantasías que son expresados por nuestra mente mientras dormimos.

Ahora les presento el sueño que me hizo embarcar en esta pequeñísima investigación, espero que me ayuden a dar con su significado.


Mi sueño: Me encontraba en la montaña cazando osos (como hago regularmente), cuando de pronto fui rodeado por estas bestias. Los aprecié más detalladamente y pude notar que no eran osos comunes, eran osos ninja.

Sin dudar ni un solo momento me puse en guardia, sabía que sería una batalla dura. Sin embargo mis preocupaciones aumentaron cuando mis adversarios encendieron sus cierras eléctricas y comenzaron a amenazarme con improperios y un lenguaje soez (“Vente diablo pa’ quebrate”, “Marrrdito imperialista” o “La escasez de mierrr da arrechera” esta yo tampoco la entendí pero sonaba gracioso).

En una fracción de segundos, aplico la estrategia de combate que había desarrollado en caso de que esta situación se presentara. Esta estrategia consistía en apuntar con mi dedo índice a cada oso y tras decir “Bang” deberían ir cayendo uno por uno fulminados por mi gran poder. Al comenzar a hacerlo noto que no funciona, fue en este momento en comienzo a darme cuenta de que algo anormal sucedía.

Como acto seguido los osos se abalanzan sobre mí, en ese momento de desespero hace acto de presencia Bruce Lee quien comienza a luchar contra los osos de manera extraordinaria y luego de unos minutos Bruce Lee estaba… siendo rebanado por los osos ninja mientras pedía mi ayuda (En ese momento no podía ayudarlo pues estaba pensando en un plan).




ANTES /DESPUES



Cuando por fin se me ocurrió una buena idea, ya los osos habían hecho el rito demoniaco que todos los osos ninjas suelen hacer con los cuerpos de sus victimas. El primer paso de mi plan era aprovechar su distracción y comenzar a cantar “Dazed & Confused” de Led Zeppelin para llamar animales maliciosos como había visto en Shrek 3, me dije “Si en Shrek funcionó aquí debería funcionar, sería lo lógico”.

Luego de comenzar a cantar de forma tan agraciada la malvada canción, miles de animales se acercaron y todos portaban algún tipo arma, pude apreciar desde alces erguidos con Katanas japonesas, pasando por delfines con bates atravesados por clavos y en algunos casos cubiertos por alambre de púas (lo se, a mi también me pareció extraño encontrar delfines con bates, osea ¿que hace un delfín con un bate?, por favor), hasta chimpancés vestidos de rojo portando fusiles.

En segundos una de guerra de magnitudes bíblicas comenzó. Recuerdo haber visto Osos decapitados por las Katanas, por el machete que traía Dumbo, y por la cuchara de un Orangután muy molesto. También puede observar a un gorila con una corbata arrojando barriles que aplastaban a los osos ninja. En cuestión de media hora solo se podía apreciar tres cosas: valor a la hora de pelear por una causa, esperanza por lograr derrotar al enemigo y canibalismo salvaje. Cada oso que caía era devorado por su asesino.

Al terminar nuestra batalla/banquete un conejo con un cinturón de balas se acercó a mí y me habló, me dijo: “Te diré el secreto de la vida”. Fue en ese momento que comprendí que todo era un sueño, pues, los conejos no hablan. Irremediablemente me desperté un poco asustado de que un conejo me hablara.

Y ese fue mi sueño, ¿que piensan?

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